Editorial: Elecciones regionales, perder de todas maneras

La oposición venezolana parecía medianamente cohesionada hasta que las elecciones regionales pautadas para diciembre de 2017 por el CNE administrado por la dictadura de Nicolás Maduro, volvieron al tapete. El tema ha dividido a la oposición, representada mayoritariamente por la MUD. Sea que se presente a las mismas, se retire o acudan un par de partidos debe calcularse el balance de los daños.

A inicios de mes, Henry Ramos Allup, ex presidente de la Asamblea Nacional venezolana y además, diputado y secretario general de AD, anunció que su partido sí participará en las elecciones regionales programadas para el 10 de diciembre. En declaraciones al canal de noticias venezolano Globovision, el diputado señaló que “Si no nos inscribimos en las elecciones de gobernadores, el chavismo ganaría 23 gobernaciones por forfait, y en esa misma línea también regalaríamos 335 alcaldías”.  Por su parte, María Corina Machado piensa que es “inconcebible que las fuerzas democráticas venezolanas puedan contemplar un proceso de elecciones regionales sin que salga la dictadura del poder. Aquí nadie debe privilegiar cargos o espacios, porque lo que está en juego es la libertad de Venezuela”. La fractura es evidente.

Quienes abogan por presentarse a la contienda electoral de diciembre, recuerdan el momento en que la oposición se retiró de las elecciones parlamentarias de 2005, decisión que permitió al gobierno de Chávez hacerse con todos los escaños de la Asamblea Nacional y consolidar el proceso de hegemonía roja de los poderes públicos del país. Es importante recordar que el primer partido en retirarse fue precisamente AD. Por su parte, los que defienden la tesis de no asistir a las regionales, se basan entre otras en los resultados de las elecciones de la reforma constitucional y de las parlamentarias de 2015, procesos en los que que perdió la dictadura y cuyos resultados burló a los pocos meses. Pero a esto se le suma un factor que nunca antes había estado presente. La empresa que ofrece la tecnología electoral en Venezuela, denunció resultados amañados en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente de la dictadura y desnudó una realidad que solo había sido rumor, el CNE liderado por cuatro mujeres abiertamente favorables al régimen, puede trampear los resultados.

Sea que la oposición decida presentarse o no a las regionales, el único resultado concreto es que en ambos casos, perderá y la única posibilidad que tienen en este momento los dirigentes es evaluar la magnitud y proporción de los daños colaterales de su decisión.

En el primer escenario, la oposición decide no presentarse a las elecciones y si de aquí a allá el régimen no ha caído, la dictadura consolidaría el poder en 23 gobernaciones y 335 alcaldías, pero conservaría la base popular que le ha permitido mantenerse en las calles durante más de 100 días de resistencia y lucha. Esta decisión, si el gobierno aguanta la presión en la calle y la presión internacional, debería combinarse con una férrea, diaria y constante resistencia en todo el país, hasta que el régimen no tenga más remedio que negociar los términos de su salida. Así triunfaría la tesis de María Corina Machado, quien afirma que le única negociación válida con el dictador es precisamente esa, los términos de su salida.

En el segundo escenario, la oposición se presenta a las regionales. El efecto inmediato será el enfriamiento de las calles. Los opositores de a pie considerarían esto una traición y consecuencia de negociaciones secretas con el régimen. EL CNE otorga un par de gobernaciones y algunas alcaldías a la oposición, quizá una que otra importante. El detalle aquí es que esos gobernadores y alcaldes tendrían que convivir con una Asamblea Nacional Constituyente de poderes absolutos, por lo cual, estarían subordinados no a sus electores sino a los designios de la constituyente. Podrían ser anulados y borrados del mapa político, bien por la ANC o por el TSJ controlado por el dictador. Es preciso recordar, que tras las manifestaciones de 2014 que llevaron a Leopoldo López a la cárcel, solo en 2017 las calles se volvieron a sentir con fuerza en el país. ¿Cuánto tiempo le tomará a la oposición volver a aglutinar apoyos para salir a la calle o es esa precisamente la estrategia? Bajo este escenario, también triunfaría la tesis de María Corina. “Si se inscriben en las regionales, se quedarán solos”, escribió el 02 de agosto en Twitter.

Un tercer escenario es que la oposición llegue dividida a las elecciones, división que solo beneficiaría al régimen y cuyos resultados serían similares a los del segundo escenario planteado. ¿La diferencia? Un liderazgo dividido, con un saldo opositor de muertos políticos enterrados para siempre y el resurgimiento de una oposición coherente con el país y no con sus cuotas de poder. Llegará diciembre y veremos.

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Categorías:Opinión

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