El escrache está de moda

Si algo está quedando en evidencia en los últimos días, es que los jerarcas de la dictadura madurista no tendrán paz en ninguna calle del mundo. Hemos sido tantos los que hemos tenido que salir de Venezuela, que hoy somos miles los que estamos por el mundo esperando tropezarnos con ellos para decirles en sus caras unas cuantas y merecidas verdades.

El más reciente episodio lo vivió el flamante canciller de la dictadura, Jorge Arreaza, cuando se encontraba en el Central Park. ¿Me pregunto si Nicolas Jr sabe dónde queda? Allí una venezolana intentó encararlo, pero fue frenada por el payaso de Samuel Moncada -ser que en un país serio no hubiese sido ni presidente de una junta de condominio-, quien aparte de preguntarle quién le pagaba por ese acto, se dedicó a negar verdades inmensas como un templo, como la escasez de medicinas en el país o decir cosas estúpidas como que él defendía a su país. La grabación difundida ampliamente a través de plataformas digitales como Twitter, termina con una frase lapidaria. La mujer le gritaba a Moncada: “You are a murderer”. Lapidaria pero cierta.

Socorro Hernandez

El anterior es el último de una ya larga cadena que ha tenido como protagonistas a seres despreciables como Jorge Rodríguez, mientras caminaba en compañía de su familia por una calle de México y a la rectora del CNE Socorró Hernández, entre otros. En el caso del perpetrado contra Hernández, la dictadura llegó incluso a ordenar la privación de la libertad de las personas que la habían encarado. Pero cuando el escrache se produce fuera del territorio venezolano, donde no cuentan con el aparataje del estado que han montado para defenderse e intimidar a la disidencia, se ve que a pesar de todo el dinero que nos han robado, no son más que unas vulgares ratas cobardes.

Un escrache es lo mínimo que merecen todos esos fascinerosos, pero mientras la justicia humana o celestial les llega, el decirle a la cara un par de verdades no está demás. Somos tantos los exiliados que las probabilidades de tropezarnos con alguno de ellos no son tan remotas. Estamos en tantos sitios, con tantos sentimientos contenidos, que posiblemente hoy seamos para ellos su peor pesadilla. Y seguramente parte de sus legítimos temores para abandonar el poder sea el saber que no tendrán paz en ninguna parte, muy a pesar de todo el botín que han logrado acumular ¿Estamos preparados para el momento en que nos tropecemos con alguno? Ensaya, porque el escrache está de moda.

Daniel González G.

Anuncios


Categorías:Opinión

Etiquetas:, , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: