Yoli habla desde Buenos Aires

Era 2016 cuando Yoli decidió emigrar. Tenía 33 años en el instante en que se determinó a tomar un vuelo comercial en Maiquetía (Caracas, Venezuela) rumbo a Buenos Aires. Abandonó Venezuela el 4 de diciembre de 2016. Recuerda como tristes sus últimos días en su amada Venezuela. “Fueron días de añorar todo. Veía el Ávila más verde. El pueblo de San Antonio de los Altos, donde viví los últimos años, más acogedor que nunca. Quería compartir con toda mi familia y grabar esos momentos por siempre en mi corazón”.

Escoger el país fue mucho más fácil que decidir la fecha de la partida. “Escogí la ciudad de Buenos Aires, principalmente por mi hermana que ya se encontraba aquí y sabía que los trámites para residenciarme eran mucho más sencillos por Venezuela ser miembro del Mercosur. Recuerdo que siempre decía que yo no me iba de Venezuela. ¿A dónde? No tenía a nadie. Después tuve a mi hermana esperándome en otro país  y aún no me quería ir. Tenía como excusa a Siberia, mi gata, mi fiel compañera. Estaba viejita y yo decía que tenía que averiguar todo para llevármela. Siberia ya tenía doce años y estaba enfermita con un cáncer en los pechos. Me tocó dormirla el 3 de junio de 2016 y fue uno de los días más tristes de mi vida. Ya no tenía esa excusa”.

Hoy Yoli trabaja en un hostal, luego de tener un buen trabajo en Venezuela donde se estaba desarrollando profesionalmente. Pero a sus 33 años vivía con sus padres. Independizarse era un sueño imposible de cumplir por la cantidad de dinero que necesitaba reunir para hacerlo. “El hostal ha sido una experiencia inolvidable. He conocido gente de todo el mundo y me ha dado la oportunidad de hablar de mi país, de lo que está mal; pero también de lo bonito, de nuestras costumbres, de nuestra gastronomía. Esta experiencia me ha hecho una persona más humilde”.

Yoli, como otros tantos, está dispuesta a regresar y cree que al salir de la crisis los venezolanos tendremos un país fortalecido. “Estamos aprendiendo a valorar lo que en algún momento tuvimos. Esto nos ha dejado como enseñanza que en el gobierno no se puede poner a cualquier persona, somos conscientes de lo importante que son unas elecciones sinceras porque hace mucho no las tenemos”. Hoy trata de dejar el nombre de Venezuela en alto en Buenos Aires. “Trato de ser una buena ciudadana en el país que me encuentro para que cuando hablen de los venezolanos sea para decir cosas buenas por el trabajo que estamos haciendo, preparándome como profesional y ser humano para ser cada día mejor y al volver pueda enriquecer a mi país un poco”.

También tiene palabras para quienes hoy detentan el poder en Venezuela. “Les diría que reaccionen. Que por un momento salgan de esa burbuja donde les conviene vivir y se den cuenta del daño que le han hecho al país. Que entiendan que ya su período acabó. Fracasaron. Ya los venezolanos no los quieren. Basta de tantas muertes de inocentes. Basta de tantas burlas e injusticias. Basta de tanta violencia. Los venezolanos queremos paz. Queremos poder regresar a nuestro país para estar con nuestras familias. Queremos poder llegar a viejos en nuestro país”.

Y mientras estas líneas son leídas por usted, Yoli está haciéndose un lugar lejos del país que la vio nacer. Aprendiendo otras cosas también. “Uno no se da cuenta de la simpatía del venezolano hasta que estas afuera. Somos personas amigables con el que no conocemos, cosa que no es tan común en otras partes”.

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Categorías:Voces del exilio

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