El drama de los “atrapados” en Venezuela

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Vivir en Venezuela hoy es una diaria y constante carrera de obstáculos. El que fuera uno de los países más ricos y prometedores de América Latina, fundamentalmente por su poderío petrolero, es hoy un lugar ruinoso y casi inhóspito, con indicadores espeluznantes. Es uno de los países más peligrosos del mundo. Tiene el nivel de inflación más alto del planeta y una de las economías menos competitivas. Posee niveles de escasez de alimentos y suministros de cualquier índole pocas veces vistos en otras economías. Además, ostenta el sueldo mínimo más miserable de la región y posiblemente, el más paupérrimo del mundo. En la Venezuela de Nicolás Maduro ya no se vive, si acaso, se sobrevive.

Salir hoy de Venezuela es una misión casi imposible para muchos que sueñan con huir de un régimen dictatorial que ha acabado con todo. No solo cada vez hay menos aerolíneas que operen vuelos comerciales, sino que comprar un boleto aéreo para un venezolano promedio es casi misión imposible.

Muchos venezolanos no emigraron antes porque pensaban inocentemente que la oposición democrática venezolana era capaz de lograr un cambio positivo en el mediano plazo en el país. Esto nunca ocurrió y hoy se sienten desesperados, porque quieren irse del país y no pueden pagar un boleto, y además no tienen los ahorros en moneda extranjera suficientes para emprender una vida en otro país. Literalmente se sienten atrapados.

Un buen amigo, hace algunos años me decía que no saldría del país dejando allí a su madre. La situación se deterioró tanto en todos los aspectos que finalizando el año pasado decidió emprender su proceso migratorio. Dejó de atender pacientes y sus ingresos cayeron en picada. Claramente sus clientes empezaron a privilegiar el comer sobre cualquier tratamiento estético o de relajación. Y a pesar de que tiene su apartamento y otras comodidades, siente que ya allí no tiene futuro. Su pasaje será comprado en el extranjero y viajará en los primeros meses de este año. Otra amiga me comentaba iniciando el año que se sentía “trancada”. Trabajando muchísimo y sin posibilidades de ahorrar, porque todo el dinero que puede ganar como  brillante profesional que es se debe gastar en las cosas más básicas. Así está el país, el prometedor país de América Latina, saqueado por los unos vulgares hampones. Con gente honesta y trabajadora que ya no trabaja para alcanzar metas y lograr sueños, sino para sobrevivir en un país miserable.

Venezuela vive quizás los tiempos más oscuros de su historia republicana. El país llegó a donde llegó y mucha gente pensaba que ciertas cosas jamás pasarían. Hoy ocurren cosas peores y allí, están los atrapados, los que quieren salir y la terrible situación se lo impide. Deseo para ellos que si la situación no mejora en el país, puedan salir y alcanzar los sueños y metas que se han propuesto y que se merecen. Mis oraciones con ustedes, hoy y siempre.

Daniel González G.

 

 

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Categorías:Opinión

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